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Cristian Riffel
La poesía de la calle
Por Ana Quiroga - Marzo 12 - 2010
Cristian Riffel, conocido en el mundo del arte como “el Poeta”. Vive desde adolescente en Villa Ballester, y ya se ha convertido en uno de los artistas graffiteros más importantes y reconocidos del país. El testimonio de un joven que entrega todo su ser y su arte a las calles de Buenos Aires.
 
- ¿En qué momento aparece el arte en tu vida?
En el mejor momento. Si te referís a tiempo, fue a mis 17 años que empecé a pintar continuo, sin pausas y sin miedo. Pero el arte está en mi familia por ambos lados, y dibujo y pinto desde pequeño.

- Y al crecer, ¿estudiaste en algún lado?
Gané una beca de dibujo cuando tenía 15 años e hice un año y medio, y después, a los 19 años, otro año más. Pero soy netamente autodidacta en lo que hago, desde el dibujo hasta la pintura. Sólo me interesa aprender la técnica y después me suelto yo con mi ser, a ver qué sale. El año pasado también empecé escultura y es algo que me gusta mucho. 
 
- ¿Qué significa el graffiti en tu vida, un pasatiempo, una forma de protesta, un modo de expresión?
Graffiti es igual a mi vida. Como medio de expresión y como técnica de pintura que mejor domino. Es una herramienta de protesta de mi interior hacia el exterior. El hecho que utilice la vía publica para manifestarme, hace que todo entre en un círculo de comunicación con la sociedad. Pero como yo siempre digo, el arte está en los ojos del que lo ve y uno sólo ve lo que lleva adentro.  
 
- ¿Qué tipo de graffiti hacés?
¡Qué pregunta! ¿Qué tipo? No lo sé. Lo que si sé es que no hago el graffiti convencional, ese de estilo americano de hacer letras. SÍ fue mi comienzo junto con el lazo al hip hop, pero con el transcurso de los años me fui despegando de él. Mucha gente me dice que hago un Neograffiti, por la mezcla de materiales y técnicas a la hora de consolidar una obra, y por el mensaje que transmito. Lo mío es mucho más pictórico.Luego existen variaciones como el Rufftop (o lo que comúnmente se denomina “arte de riesgo”), que es una de las cosas más divertidas que tiene el graffiti, al igual que pintar subtes o trenes. Eso no lo suelo hacer, pero cuando sale la oportunidad bienvenido.  
 
- ¿Tenés una metodología de trabajo en particular?
Sí, detenerme a escucharme, desarrollar la paciencia, la serenidad del ser. Tratar de traducir a través de la pintura lo que me representa una situación, una palabra, una actitud, mi entorno, lo que no quiero ver y lo que sí. Tengo un fuerte lazo con la naturaleza y lo represento en mis pinturas desde alguna imagen figurativa o a través de la fluidez o del movimiento natural de la obra que concibo. 
 
- ¿Qué es para vos la calle?
La calle es la otra universidad y aún no puedo distinguir cuál es más importante. La calle es un diccionario de actitudes, de maneras y de formas, increíble al igual que peligrosa. Eso la hace excitante y adictiva. Aprendés mucho de las personas y de la sociedad, pero también tenés que tener esa fortaleza de poder decirle que no a muchas cosas, sino te hundís.  
 
- ¿Y qué papel cumple el graffiti?
Y el graffiti es el habla que tiene la calle, es el color, es la expresión de la vida. De lo lindo y de lo malo que lleva, ese equilibrio exacto de lo inmensurable.  
 
- ¿Hay conciencia y respeto para el arte callejero siendo que está en un espacio público donde puede ser invadido y atacado muy fácilmente?
Yo considero y hablo desde una opinión netamente personal. Llevo 10 años pintando, y Argentina a comparación de muchos países del mundo es magnifica para pintar. A mí me respetan mi arte. La gente respeta (aunque siempre esta ese vecino insoportable), pero es el juego de pintar en la calle. Por otro lado, las pocas veces que no me respetaron una pintura, fueron mis pares. En la actualidad hay muchos chicos que comienzan en edades más tempranas a pintar y ellos, a veces por no saberlo, te escriben sobre las pinturas. Pero eso pasa hasta que uno los pone en su lugar. También está la envidia de otro artista, o algún “Natalia Natalia” que escriba o raye. Pero el resto de la sociedad sí, lo respeta. Cuando pintás viene la gente a felicitarte, te regala una gaseosa. Lo que más les asombra es que un adolescente se pase horas pintando una pared, que corra ese riesgo y que lo haga porque lo siente pese a todo. Eso es lo que a la gente le hace admirar la actitud que llevamos con lo que hacemos.
 
-Pintaste una pared del Palais de Glace y una estación del subte (Puan) junto a otros artistas convocados por el Gobierno de la Ciudad, que fueron declaradas patrimonio Nacional. El reconocimiento artístico para un artista callejero ¿vale y se espera de la misma manera en que lo hace un artista plástico convencional?
Para mí el arte es muy burocrático hablando en un plano más profesional. Y sí, siento que dentro de esa área, el arte urbano no tiene el reconocimiento que se merece. Pero creo que es cuestión de tiempo y cultura, como todo en nuestro país. Hay graffiteros tan talentosos y reconocidos en el exterior que ya están a la par de grandes maestros del arte plástico. La diferencia es el camino. Yo considero que cada día que salgo a pintar voy escribiendo un libro, voy haciendo un camino nuevo. No existe la comparación con un artista plástico convencional porque la identidad es otra y eso es algo que actualmente veo en colegas que confunde. Pero estas cosas son muy individuales, depende de la percepción que tiene cada artista, con uno mismo, con el arte, la vida y la calle.
 
 - ¿Creés que el arte puede rescatar?
Sin duda puede rescatar. Cualquier rama del arte, al llegar al nivel de trasmitir un sentimiento rescata. Es una catarsis de lo bueno y lo malo, es la acción de un salto quántico entre una sonrisa y un llanto.
 
 - ¿Cómo te relacionás con otros grupos de artistas de la zona, como BAK (Buenos Aires Korp) o Crew`s? ¿Hacen obras en conjunto?
Me llevo bien, porque hago la mía. Me llevo bien porque respeto y eso es lo que no debe de faltar en la calle, es uno de los códigos más grande que hay. Y el graffiti es eso, es una gran familia. Tiene la virtud de dejarte pasar horas, días o meses, compartiendo un muro con otras personas que comparten lo mismo que vos. De todas maneras, en la actualidad pinto más solo, porque me encanta. Y cuando pinto en conjunto lo hago con conocidos con los que tengo una unión en pensamientos o afinidad. 
 
 - ¿Qué papel cumplen el arte y el graffiti en tu vida hoy?
Resumo arte y graffiti en una sola palabra: ARTE. Hoy en día es la totalidad de mis horas. Soy un agradecido de la vida, por poder vivir a mi manera, de lo que siento. Considero eso uno de los mayores logros que puede tener cualquier ser humano, y de esta manera te llenás de luz. Todo cambia, tu interior, el cómo ves la vida. Te convertís en un lindo Ser, lleno de alegría.
 
- ¿Proyectos a futuro?
Siempre digo que hay que olvidarse del pasado, disfrutar el presente al máximo y no pensar mucho en el futuro.Seguir pintando con la mayor continuidad que pueda, mejorar como artista. Seguir con mis exposiciones. Y seguir sonriendo. Este año fue muy importante en lo que es mi carrera artística, estuve 5 meses por Europa, pintando en ciudades como España, Alemania, Francia, Bélgica, Holanda. Hice una exposición de un mes en Octubre en la Galería Inssue en París y otra de 10 días en la Galería Neurotitan en Berlín. Y claramente hubo aceptación de lo que mostré y de esa manera me abrí puertas para el año que viene. Muchísima gente en este país tan hermoso me da una gran ayuda. Red Bull Argentina me exponsorea como artista hace ya 3 años y fueron ellos quienes me facilitaron el pasaje hacia esta gran experiencia profesional y personal. Y así, seguir hacia adelante. Siempre con un pensamiento sano, una sonrisa y dando gracias por poquito o mucho que me de la gente.
 
 
 
 
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