03- Sebastiano Mauri | Foto: Gentileza prensa Sebastiano Mauri
 
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Sebastiano Mauri
“La utopía que acaricio es lograr conocer cada ser humano que cruce mi camino"
Por BK mag Staff - Marzo 11 - 2010
Sebastiano Mauri es uno de los artistas más activos y creativos de la escena mundial. Desde Italia dialogó en forma exclusiva con BKmag sobre sus obras.
 
Mauri es un creador inquieto, movilizado por los ejes sociales que atraviesan la realidad. Nació en Milán, en el año 1972 y actualmente pasa sus días entre Buenos Aires e Italia. Egresado de la escuela de Film de la New York University (1995) sus cortometrajes ganaron el Martin Scorsese Post-Production Award y el Warner Brothers Award. También expuso en museos del nivel de MNAC (Museo Nacional de Arte Contemporáneo de Bucarest), CACT (Centro por el Arte Contemporáneo de Ticino, Bellinzona), CCEBA (Centro Cultural de España de Buenos Aires), VIA FARINI (Milano), KSA:K (Centro por el Arte Contemporáneo, Chisnau), FAC (Fundación de Arte Contemporáneo, Montevideo), La Milanesiana 2007 (Milano, Teatro del Verme), Espacio Casa de la Cultura (Buenos Aires), La Triennale di Milano, Palazzo delle Papesse (Siena) y es uno de los artistas destacados en la Galería Braga Menéndez, de nuestra ciudad.

La pintura, la fotografía y el video son los soportes que elige Mauri para crear colecciones temáticas como “The song I love to”, donde distintos transeúntes de las calles de New York  eligieron su tema de amor favorito. Desde su estudio italiano Sebastiano nos contó algunos detalles de sus trabajos. 
 
-   ¿Cómo nace la idea del video “The song I love to”? 
Por casualidad. Quería armar un CD de canciones de amor al cual nadie habría podido resistir (especialmente la victima designada de mi experimento de seducción vía mp3), así que empecé a preguntar a mis amigos cual era su canción de amor preferida, para ir juntando ideas. Pero me di cuenta que al responder la gente me daba un pedazo de información muy intimo, y varias veces muy revelador. Si algunos sugerían exactamente la canción que uno se habría esperado, otros te sorprendían con un tema que chocaba completamente con la imagen que tenías de ellos, obligándote a una nueva e inesperada lectura. Así nació la idea de filmarlos por un minuto mirando a cámara, sin hacer nada, y acompañar cada video-retrato con la canción de amor preferida de cada persona. A la simplicidad del concepto se contrapone la complejidad humana.
 
- En tu obra hay una búsqueda permanente por destacar la identidad de las personas. ¿Por qué te seduce particularmente ese tema? 
 Mi interés hacia la formación socio-cultural de la identidad de las personas y sus más o menos ocultas consecuencias, tiene que ver con mi trayectoria biográfica. Mi padre es italiano y mi madre argentina y he vivido en Italia, Estados Unidos, Berlin, Argentina y el Reino Unido. El haber sido expuesto a tan distintos contextos por largos periodos ha necesariamente ‘desparramado’ mis referentes culturales, multiplicado mis puntos de vista, hasta que el viaje, la catalogación, la comparación de las diferencias y similitudes entre entidades lejanas se ha transformado en el fulcro mismo de mi búsqueda. Me cuesta identificarme con un lugar, una cultura especifica… en los mundiales de fútbol me encuentro hinchando por ambos equipos y si fuera sobre la luna no sabría que bandera plantar. La ventaja de esta ‘confusión de identidad’ es que me hace más abierto hacia el resto del mundo. Todo lo que no sea ‘yo’, como individuo, miembro de un barrio, o una nación, o una congregación religiosa, o un partido político… esa experiencia es la que quiero compartir. La utopía que acaricio es lograr conocer cada ser humano que cruce mi camino despojado de todo prejuicio. 
 
- ¿Qué te inspiró para desarrollar la colección “I Believe in God”? ¿Con qué técnicas está trabajada?   

El video “I Relieve In God” presenta 100 imágenes distintas de dioses de todas épocas y religiones que van girando sobre si mismas, mutando uno en el otro. Colecciono imágenes religiosas desde, por lo menos, veinte años. Siempre tuve una relación turbulenta con la religión. De un lado era el único chico sobre 3000 estudiantes de mi escuela primaria en Milán que no participaba de la hora semanal de Religión (católica obviamente). Y eso por mi propia voluntad, contra la opinión de mis padres. Francamente no creía ni una palabra de lo que me contaban, y eso me causaba mucha rabia, porque me habría encantado poder resolver el terror que le tenía a la muerte con la aceptación del dogma católico, pero simplemente me resultaba imposible. Así crecí agnóstico, con una visión naturalmente Marxista de Dios, pero profundamente frustrado por la infeliz perspectiva que mis creencias implicaban. Empecé a practicar Yoga a los once años, y a leer textos hinduistas, que siendo politeístas, hablan indiscriminadamente de la vida de Cristo como de la de Ganesh. Así que el camino espiritual que tiré con resentimiento desde la ventana, volvió a entrar por la puerta. Hace muchísimos años que quiero armar un trabajo con mi colección de Dioses, pero las obras que quería hacer trataban de dar respuestas, mientras sólo el año pasado encontré la manera de usarlas formulando preguntas, y dejando que la respuestas sean múltiples, todas licitas y sobre todo en la mano del espectador. 
 
-   ¿Cómo ves el presente del arte argentino?
Seguramente la producción artística y la red de exposición del arte han paradójicamente mejorado desde la crisis del 2001. La consecuente necesitad de ‘remontar’, parece haber despertado los ánimos de los Argentinos después de la irrealidad de los noventa. En los años de “pizza y champagne”, el critico francés Pierre Restany volvió desilusionado de la Argentina en auge Menemista, dijo que produjeron un arte mayoritariamente ‘guarango’. En vez de una implosión Argentina ha vivido una explosión de su producción artística y su movida cultural. En el arte se han ido abriendo mucho más los discursos y los medios usados para los artistas. Hubo una multiplicación de galerías que se ocupan seriamente de arte contemporáneo, para no hablar de fundaciones y museos privados. A eso hay que agregar el “boom” de visitantes en Argentina desde la desvaluación de la moneda que permite al resto del mundo darse cuenta de la calidad de los productos culturales de ese país, y consecuentemente llevar esa conciencia al exterior. Creo que es un muy buen momento para las artes argentinas, con buenos artistas y buena visibilidad, para dar una idea de cómo eso se manifiesta en mi trabajo, mi galerista de Buenos Aires, Florencia Braga Menéndez, logra cerrar más muestras por mi en el mundo, que cualquier otra galería con la cual he trabajado en Estados Unidos y Europa. 
 
 
Sebastiano en la Web
www.sebastianomauri.com
www.galeriabm.com
 
 
 
 
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