Comenzar a concientizarnos sobre las consecuencias de nuestras acciones | Fotos Prensa
 
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Conciencia y medio ambiente
Acciones individuales, consecuencias globales
Por Silvina Tenenbaum - Noviembre 15 - 2011
Desde hace miles de años existen propuestas para expandir la conciencia del ser humano y conducirlo a un estado de mayor lucidez. Tal vez el lector se estará preguntando qué tiene que ver este tema con el medio ambiente. Veamos entonces por qué este tipo de propuesta tiene una repercusión positiva sobre el cuidado de nuestro planeta.
 
En el proceso de expansión de conciencia, el individuo no sólo aumenta el conocimiento sobre sí mismo y desarrolla más sus potencialidades, sino que además comienza a comprender que es parte de un todo y que sus actos, palabras e incluso pensamientos tienen consecuencias en su entorno social y  natural. Que esas consecuencias sean favorables o no dependerá de él.

En lo que respecta al cuidado del planeta, saber esto implica asumir la responsabilidad por su estado actual, pero también comprender que tenemos en nuestras manos el poder de transformar el lugar donde vivimos en un sitio mejor. Cada uno de nosotros puede contribuir para evitar que el deterioro continúe y que, junto con ello, se vea afectada nuestra calidad de vida.
 
Cosas muy simples y cotidianas como la elección del papel para nuestras anotaciones, cuántos minutos dura el baño matinal, qué hacemos con el envase del jugo que tomamos o arreglar una canilla que pierde, a largo plazo harán diferencia en el estado del medio ambiente.
 
Para todos aquellos que quieran comenzar hoy, comparto aquí una lista de acciones que son muy fáciles de llevar a cabo:
- Cerrar la canilla mientras uno se lava los dientes.
- Tomar baños breves.
- Evitar los baños de inmersión.
- Reutilizar el papel, por ejemplo armando anotadores con hojas usadas que aún tengan una cara en blanco.
-  Dar preferencia a los papeles reciclados.
- Buscar al cartonero del barrio (siempre hay uno) y entregarle todos los cartones, papeles limpios y envases de jugos u otros.
- Utilizar trapos de tela para la limpieza y no paños descartables.
- Donar los aparatos electrónicos que ya no se usan a alguna institución que los precise.
- Si es necesario usar pilas, que sean recargables.
- Desenchufar los aparatos electrónicos cuando no se usan para evitar el consumo innecesario de energía que se produce cuando quedan en stand by.
- Llevar bolsa propia de tela al supermercado para no utilizar las de plástico.
- Al comprar postres, yogur, agua o jugos siempre es mejor elegir los envases grandes en lugar de comprar varios individuales.
-Evitar el uso de bolsas plásticas tanto para guardar cosas en casa como para transportarlas.
-Utilizar lapiceras y cartuchos para la impresora que sean recargables.

La influencia de las elecciones alimentarias sobre nuestro planeta
 
Entre todas las acciones que podemos llevar a cabo para cuidar el planeta, quisiera destacar una que realmente puede hacer una gran diferencia, no solo en el medio ambiente, sino también a nivel económico. Esta es adoptar  una alimentación sin carnes.

Tal como lo declaró hace unos años Lord Stern, quien fue miembro asesor de la Secretaría General de la ONU, esto ayudaría a combatir el efecto invernadero. Este economista, experto en cambio climático, es autor de un conocido informe encargado por el gobierno británico, acerca del impacto del calentamiento global en la economía mundial. En una declaración al diario The Times, afirma que la ganadería destinada al consumo de carne representa "un despilfarro de agua y contribuye poderosamente al efecto invernadero".
 
Según cifras de la ONU, la producción de carne es responsable de al menos un 18% de las emisiones globales de CO2. Estos son los motivos principales:
 
1- El uso y cambio de la tierra para la producción de alimento para el ganado, especialmente soja, y la deforestación indiscriminada para la actividad ganadera. De más está decir que esto está provocando la desaparición de muchas especies de plantas y animales.
2- El metano emitido por los rumiantes (bovinos, ovinos, caprinos, búfalos, camélidos). La producción de ese gas es parte de los procesos digestivos normales de los animales. Durante la digestión, los microorganismos presentes en el aparato digestivo fermentan el alimento consumido; el proceso, conocido como fermentación entérica, produce metano, que es exhalado o eructado por el animal.
 
Por otro lado, es interesante destacar que la alimentación sin carnes podría contribuir también a reducir el hambre y la falta de agua en el mundo. Para comprender mejor esta afirmación, veamos algunos detalles:

- Para producir carne, se utiliza una extensión de terreno que, si se empleara en la obtención de vegetales, produciría muchísimo más alimento y de una calidad superior. Además, se consumen cientos de litros de agua y otros tantos quedan contaminados por los desechos animales, los antibióticos y las hormonas, y también por los fertilizantes y pesticidas para los cultivos forrajeros.
- Casi un 40% de la cosecha mundial de cereales se destina a la alimentación de animales. Una res consume unos dieciséis kilos de granos y forraje para producir un kilo de carne. Un cerdo, seis. Una gallina, tres.  Con esos granos y cereales, podrían alimentarse una gran cantidad de personas.
Está en nuestras manos la posibilidad de contribuir a mejorar nuestro ambiente. Desde el momento en que nos tornamos conscientes de estas problemáticas, sólo se trata de que adoptemos, sin pérdida de tiempo, las medidas adecuadas y una vocación de cambiar antiguos paradigmas.
 
 
 
 
 
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