01- Samyama antes del surf, en la caverna de Uluwatu, Bali. | Foto: Gentiliza Pedroca Castro
 
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Pedroca Castro
Siguiendo la ola interior
Por Claudio Iscafre - Marzo 18 - 2010
Es el instructor de Yôga elegido por los grandes deportistas del mundo. Sus enseñanzas alcanzaron a grandes campeones mundiales como Guga Küerten (tenis), Kelly Slater (surf), Kauli Seadi (windsurf) o Soraia Rocha (body board), entre otros.
 
Un yôgi que respira surf. Tal vez esta sea la definición perfecta para Pedroca de Castro. Un hombre que se aventuró en olas de los más recónditos lugares del planeta. Los viajes, así como el surf y el Yôga, siempre estuvieron presentes en su vida. En las aguas de Ipanema, playa donde pasaba los días de verano desde que nacía el sol hasta su puesta, practicó surf por primera vez. Era 1972, años dorados para quien vivió la zona sur de Río de Janeiro. Pero fue en el Océano Índico, más precisamente en mayo de 1978, ante la magnitud de Jeffreys Bay, cuando despertó para la práctica del Yôga. Ante una de las olas más perfectas del mundo, comprendió la importancia de esas dos filosofías prácticas de vida que desde hace tres décadas vienen orientando su existencia.  De la misma forma que los surfistas siguen las olas, los yôgins siguen su onda interior. Todavía en 1978, cuando volvió al Brasil se inició en la práctica del SwáSthya Yôga en Florianópolis, y en 1981 se formó como instructor de esta noble filosofía en un curso dictado por el profesor DeRose en la Universidad Federal de Santa Catarina, UFSC.  En 1999 se especializó en Yôga para atletas y desde 2002 es miembro del consejo fundador del Centro Deportivo y Cultural Aragua en la Praia Mole, en Florianópolis. Un centro de entrenamiento pionero en el Brasil y en el mundo, que prepara boardriders y atletas de punta para alta performance en sus deportes, con las técnicas del Yôga Antiguo.

- ¿Cuáles son los principales puntos que unen al Yôga con el surf?
Entre todos los deportes de acción, el surf es el que está más íntimamente vinculado con el Yôga. La relación del surf con la naturaleza es tan intensa como la del Yôga. Cuando el surfista permanece por algunos segundos en el tubo, la esencia del surf y el útero de la ola, la sensación es idéntica a la meditación. Hace 37 años que hago del surf mi estilo de vida y hace 31 que hago del SwáSthya mi filosofía de vida. Desde 1999 soy responsable del entrenamiento de surfistas profesionales y amateurs de alta performance con las técnicas del Yôga Antiguo. Los atletas, tanto en niveles de competición como de placer, se han dado cuenta de que el Yôga se encuentra directamente relacionado con longevidad y performance en el surf. Por esa razón, cada año que pasa encontramos más y más surfistas en las salas de práctica del Método DeRose por todo el mundo.

- Como instructor de grandes deportistas, ¿qué tratas de priorizar en el momento del entrenamiento?
En el momento del entrenamiento, procuro percibir la necesidad del atleta. En qué punto de su preparación para competiciones está. Trabajo con atletas todo el año, a veces me encuentro con un atleta que está regresando de sus vacaciones y vamos a estar juntos buena parte del año. Como ocurre en Aragua.  Entonces conduzco el trabajo a medio y largo plazo. Cuando es el caso de un atleta que está en medio de sus competencias anuales, por ejemplo atletas que están de visita en el Brasil, como fue con Kelly Slater, yo procuro preguntar cuál es la necesidad del atleta. Muchos de ellos ya tienen un buen conocimiento de su cuerpo y saben que el Yôga podrá ayudarlos. Pero normalmente priorizamos pránáyámas (respiratorios), ásanas (técnicas de conciencia corporal), yôganidrá (relajación) y el principal aspecto que el Yôga proporciona a cualquier atleta: la concentración. 
  
- ¿Qué le agrega a un deportista de elite practicar Yôga?
El deportista de elite está siempre conectado con todas posibilidades de mejorar su performance. Ya hace un buen tiempo, unas tres décadas, que el Yôga está presente en el surf, desde que el hawaiano, mito del surf, Gerry López apareció en una revista Surfing haciendo un shírshásana en los años 70. Y con certeza en otros deportes también; en mi caso, mi amigo, el campeón mundial de tenis Guga Kuerten, me buscó para que lo ayudara con nuestras técnicas en su preparación para las Olimpíadas de Atenas. Hicimos un trabajo de dos meses; él tenía una restricción en su cadera, pero tenía conciencia de sus límites al practicar el SwáSthya, que le proporcionó mayor conciencia corporal y reeducación respiratoria y capacidad pulmonar. Él declaró para la revista Veja de Brasil que cuando jugó con Federer en su última participación en Roland Garros, pudo sentir el estadio, la platea, la cancha, el viento, la pelota y la raqueta como una sola cosa, o sea que en ese momento disfrutaba de un estado más elevado de conciencia, entrando en meditación en pleno partido. Naturalmente, ganó la partida.
En este momento estoy completando un trabajo de un mes con la atleta olímpica de invierno Isabel Clark, actual 12ª del mundo y ocho veces campeona sudamericana y brasileña de snowboard. Ella acaba de partir para la Copa Sudamericana y luego a la Copa del Mundo de snowboard en Chapelco, SMA, Argentina, a partir del 3 de septiembre. En este mes que trabajamos juntos, Isabel incorporó la filosofía práctica de vida que es el Yôga. Y va a aplicar el Método en sus pruebas de velocidad y saltos.
 
- ¿Cómo nació la idea de crear Cruz de la Cultura de Aragua?
Surgió de la necesidad de unir todas las actividades de los atletas Mormaii en un solo sitio. Antes de que surgiera el CDCA (Centro Deportivo y Cultural Aragua), los atletas hacían clases de Yôga en mi unidad, condicionamiento físico en las dunas de arena de la Lagoa, natación en un gimnasio y psicología en un consultorio psicológico. Desde 2002 fundamos este espacio en la Playa Mole, Florianópolis, donde reunimos todas las actividades mencionadas, más fisioterapia, nutricionista, entrenamiento de surf, análisis de surf, escuela de surf, contando además con un kiosco con colación y almuerzo vegetarianos. Soy parte del consejo fundador y responsable de las actividades culturales que, además de Yôga, incluyen encuentros de video, artes y música. También desarrollamos actividad social, ofreciendo nuestras actividades a personas de medios sociales carenciados. Es muy gratificante poder participar de un proyecto de este aporte, más aún siendo a 1 km de mi casa y en plena playa. El espacio está abierto a atletas de otros equipos y a la comunidad en general, incluso funcionamos como cazadores de talentos, principalmente en el surf. Pero tenemos atletas varias veces campeones mundiales: de bodyboard Soraia Rocha, de windsurf Kauli Seadi, de sandboard Digiacomo Dias. Además de big riders, como Everaldo Pato, Romeu Bruno, y entrenamos también a otros grandes como Carlos Burle, Fabio Gouveia, Neco Padaratz y principalmente a la futura generación del surf brasileño.

- ¿Personalmente, qué le aportó el Yôga a tu vida?
A mi vida le aportó filosofía práctica, tal como el surf. Desde los primeros pasos como surfista mi vida se orientó a un lifestyle volcado a la naturaleza (sámkhya), eso en 1972; seis años después el Yôga entró en mi vida en forma natural, durante un surf trip a Sudáfrica. O sea, el surf me condujo al Yôga y los dos más mi formación de Agronomía, a hábitos más saludables de vida. Hoy disfruto de dar clases de Método DeRose en Aragua, Power Fit Gym y a varios alumnos y atletas personales en Floripa y por el mundo. En mi casa cerca de la playa, una huerta orgánica me ofrece alimentos saludables, y entre Joaquina y Playa Mole practico surf cotidianamente.
Desde 1981 soy instructor del Método. Y desde el año 1995 hago de esto mi fuente de trabajo. Entonces el Yôga aportó todo a mi vida, y como dice el Maestro DeRose, “Yôga es lo que hacemos fuera de la clase, o sea en lo cotidiano.”O como dice el Maestro Edgardo Caramella en su libro Bienvenido Yôga, pág. 71: “El instructor, profesor o Maestro que se dedica a enseñar este noble ideal debe tener coherencia entre sus palabras y sus actos cotidianos. Ejercerá esa tarea las veinticuatro horas, debido a que es un trabajo de autoestudio para obtener el autoconocimiento y la plena evolución. Claro está que no se trata de un proceso obsesivo; por el contrario, debe ser gradual, voluntario y placentero.” Ahora, un nuevo deporte que me encantó es el snowboard, que tuve oportunidad de iniciar y repetir por tres años en la Patagonia Argentina y ahora en Chile. Sé que si Shiva vivió en los Himalayas, él también anduvo por acá en la Cordillera de los Andes. Y desde que vengo a los Andes me siento más próximo a la meta del Yôga, ¡el samádhi!
 
-¿Qué le podrías decir a un joven deportista que nunca practicó Yôga? ¿Ayudaría a su carrera hacerlo?
Que el Yôga para un deportista es como un auto de fórmula 1 cuando sale del box, con la mejor nafta, gomas nuevas y alineadas, aceite nuevo, el motor regulado en el punto ideal para el mejor rendimiento del piloto. El piloto (el deportista) tendría en su cuerpo y mente una herramienta de alta performance a través del Yô
ga.
 
 
 

 
 
 
 
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